Prensa Jorge Newbery

El director técnico interino de Jorge Newbery analizó el presente del equipo tras los últimos resultados positivos, el uso inteligente de la jerarquía de Oscar Marchant y sobre su futuro en el club.

Jorge Newbery atraviesa semanas de transición y exigencia máxima, y en el centro de esa tormenta aparece la figura de Edgardo Gordillo. Con seis años de trayectoria en la institución, el técnico asumió el mando del primer equipo ante una salida inesperada, pero con una claridad meridiana sobre su lugar en el mundo del fútbol. «Nosotros somos empleados del club. Mi objetivo es seguir trabajando en la formativa, que es donde me desenvuelvo y donde tomé mucho cariño a los chicos», confesó Gordillo, dejando de lado cualquier ambición de permanencia fija en la máxima categoría.

Para el entrenador, ver el fruto del trabajo de base es la mayor recompensa. «Uno apuesta mucho a los procesos. Disfruto hoy de ver muchos chicos que hemos trabajado en las formativas y que hoy suman minutos en el torneo provincial o en el local. Eso es lo que más me mueve para trabajar», explicó, al tiempo que reconoció que ya no siente el deseo de dirigir en Primera de forma definitiva: «No me creo muy grande, pero creo que mi momento ha pasado. Si hoy me das a elegir, yo prefiero seguir formando y transmitiendo a los chicos».

El interinato de Gordillo no ha sido un camino sencillo, enfrentando partidos de alta intensidad y con muchas adversidades numéricas. Al recordar el reciente duelo ante General Saavedra, el DT destacó la entrega del plantel. «Veníamos de un desgaste muy grande y nos expulsaron dos jugadores. Humanamente los chicos dejaron todo lo posible para igualar; el club te demanda salir a buscar siempre», relató. Una situación similar vivió ante Gaiman, donde tras la expulsión de Lucas debieron «remar» en una cancha difícil para asegurar la clasificación.

En este esquema de «administrar lo que tiene cada jugador», la figura de Oscar Marchant emerge como una pieza fundamental. Gordillo es consciente de que la calidad suple el paso de los años. «Lo de Oscarcito es realmente admirable. Uno lo va llevando de a poco porque tenía una lesión, pero sabemos que en los momentos más importantes estos jugadores tienen un plus extra», señaló sobre el ídolo aeronauta.

Uno de los puntos de mayor incertidumbre en la charla fue la realización del Clásico ante Huracán. Gordillo reveló que, debido a cuestiones de seguridad y las condiciones climáticas, la programación corre peligro. No obstante, la incertidumbre que reinaba en las últimas horas se transformó en confirmación: el encuentro fue suspendido. El Club Jorge Newbery no llegó a cubrir las mejoras edilicias y de seguridad solicitadas por la Policía del Chubut.

«Había una alerta amarilla y por ser día de semana se complicaba el tema de los efectivos policiales. Nosotros trabajamos pensando en el partido, pero estamos esperando la confirmación de si se posterga o no», adelantaba con cautela.

Al analizar el nivel de la Liga de Comodoro, el técnico no dudó en calificarla como «muy pareja», destacando la fortaleza de los rivales. «Saavedra es muy fuerte de local, tiene un buen plantel de chicos jóvenes muy bien trabajados. También están la CAI, Palazzo o Sarmiento, que tiene ese plus de su gente que los impulsa y eleva su rendimiento», analizó. También se refirió a la sensible baja de Franco Domínguez: «Es una pieza clave en el ataque y en el juego aéreo, pero uno se tuvo que remoldear a trabajar sin él. Por suerte Fabián Garay y los juveniles como Tadiel Cárcamo o Steven Guerrero están aportando lo suyo».

Más allá de la pizarra y el vestuario, la vida de Gordillo refleja el sacrificio del fútbol regional. Vecino de zona norte y con pasado en USMA y Petroquímica, el DT reparte sus horas entre la cancha y el taxi. «Acá es imposible abocarse 100% al fútbol. Yo trabajo por mi cuenta en un taxi y eso me permite manejar mis horarios para poder hacer esto, que es una pasión. Se necesita mucho compromiso y el aguante de la familia para esta locura», concluyó el técnico que, pese a los elogios de sus colegas y el respeto del ambiente, solo sueña con volver al barro de las inferiores para seguir formando el futuro del fútbol comodorense.