El director técnico del «Parque» analizó la trabajada victoria ante Jorge Newbery y el presente de su equipo en lo más alto de la tabla. Destacó el trabajo físico, la explosión de los jóvenes y su filosofía de presión constante.

Tras vencer a Jorge Newbery en un partido que tuvo todos los condimentos, el equipo del Parque se consolidó en la cima de la Primera A. Para su entrenador, Juan Pablo Díaz, la intensidad del encuentro no fue casualidad, sino el reflejo de una liga que no da tregua. «Sabíamos que iba a ser un partido friccionado. Recién es el inicio del campeonato pero viene siendo muy parejo, entonces hace que cada partido lo tengas que jugar como una final», reflexionó el DT sobre el duelo que terminó con pulsaciones a mil.

A pesar de la victoria, «Juanpi» no ocultó la autocrítica sobre los momentos de zozobra cuando contaban con superioridad numérica en cancha. «A veces pasa que dentro del relajo de uno, por tener superioridad con dos hombres de más, te relajás un poco y entrás en la desesperación de querer convertir el tercer gol antes que el segundo. Jorge Newbery siempre va para adelante y tranquilamente podría haber terminado en un empate», admitió con sinceridad.

La identidad de este Saavedra se basa en un despliegue físico que asombra a propios y extraños, una marca registrada que Díaz atribuye al trabajo de pretemporada iniciado en enero y a la labor de los preparadores físicos Gustavo Sáez y Ramiro Moyano. «No damos respiro y no damos descanso para que aflojen los chicos. Eso gesta que Saavedra hoy sea un equipo rápido», explicó. Esta intensidad conlleva riesgos tácticos que el entrenador acepta como parte de su filosofía: «Buscamos una presión rápida arriba y es lógico que a veces quedemos desprotegidos atrás, pero es el riesgo que corres para intentar ser protagonista». Díaz destacó los casos de Juanchi Galván y Lucho Contreras, jugadores con pasado creativo que hoy son el motor del mediocampo. «A Juanchi lo hemos hecho jugar hasta de cuatro. Es parte del desafío que uno le propone al chico para que se supere a diario. Lo mismo Lucho, que hoy da una mano abajo y tiene mucha lucha; eso facilita un montón las cosas», señaló.

Uno de los puntos más altos del equipo es la consolidación de juveniles como Santino Barreto, quien heredó la camiseta número 10 tras la salida de Oscar Marchant. «Le dije: ‘Santi, este año te va a tocar comandar con la número 10’. Él demuestra día a día su intento de mejorarse. Ya el año pasado le decíamos que se tenía que hacer cargo de los tiros libres pero por ahí por su timidez no se animaba; hoy tiene la suerte y la gracia de poder hacerlo». Asimismo, resaltó la labor de Federico Ampuero, de 18 años, quien cumplió con creces en la línea de fondo ante la ausencia de Mauro Joffre por razones laborales.

Santino Barreto

Sobre Nicolás Reyes, el goleador del momento, Díaz reconoció tanto su talento como su temperamento. Tras la polémica por su expulsión frente a Newbery, el DT explicó el trasfondo: «Se enoja porque el compañero no le pasa la pelota. Estaba en los planes sacarlo porque sabíamos de la amarilla y su temperamento elevado, pero las lesiones de Contreras y Gallardo nos dejaron sin ventanas de cambio. Cometió un error de novato, pero es un chico de 21 años al que le queda muchísimo recorrido».

Finalmente, Juan Pablo Díaz se refirió a su propio camino en la institución y su relación con el coordinador deportivo Nico Santana. A pesar de haber pasado por diferentes roles y categorías, el técnico mantiene una postura de constante aprendizaje. «Uno busca el conocimiento y el desarrollo personal, pero también busca el bien de la institución. Si quienes mandan creen conveniente que venga otra persona, se trabajará desde otro lado. Yo me nutro de los conocimientos de gente como Nico Santana; consulto muchas cosas con él porque quiero aprender», concluyó el técnico que hoy lidera la ilusión del «Parque» de cara al próximo desafío frente a Rada Tilly este miércoles.