El «Aguilucho» metió un triunfo clave ante Saavedra y Juanpi Ramos, analizó el gran momento del equipo. Además repasó su racha goleadora desde los doce pasos, su mentalidad para afrontar las malas tardes y el compromiso absoluto que asumió con el club para el resto de la temporada.

Próspero Palazzo viene en una notable levantada futbolística en la liga de Comodoro y el último fin de semana dio el gran golpe de la fecha al ganarle a Saavedra, el puntero del torneo. Aunque el capitán y goleador del «Aguilucho», Juan Pablo Ramos, no pudo estar en cancha debido a una expulsión y acumulación de tarjetas, vivió el triunfo en el nido de manera muy especial. El delantero valoró enormemente el esfuerzo de sus compañeros y remarcó el impacto anímico que significa bajar al líder: «No jugué contra Saavedra, estuve ahí también. Pero fue un partido muy importante, que fue muy clave para seguir confiando en nuestro proceso y todo eso. Lamentablemente por una expulsión y una cinta amarilla no pude estar, pero bueno, ya estamos limpios para la segunda ronda».
Con seis tantos en su cuenta personal, Ramos marcha segundo en la tabla de goleadores, apenas por detrás de Jesús Molina, que tiene ocho. Al ser consultado sobre su efectividad desde los doce pasos, el capitán del Aguilucho reveló con humor una intimidad sobre la sana competencia y la excelente relación que mantiene con el artillero del certamen: «Sí, gracias a Dios se me dieron un par de goles, también fueron dos o tres de penal. Pero bueno, es todo trabajo también de mis compañeros que día a día buscamos también los penales, las faltas. Sí, sí, olvidate, es más, con Jesús Molina tuvimos una buena amistad, entonces nos decimos ‘Penaldo’ entre los dos. Tenemos más goles de penal que otra cosa; los dos nos decimos así».
A pesar de las bromas, el atacante reconoció que hay que tener personalidad para hacerse cargo de esas situaciones, recordando un trago amargo reciente: «A mí me gusta patear penales. Erré contra Newbery nomás, pero bueno, una mala suerte. Fue una mala tarde, lamentable, pero bueno, es fútbol. De ahí hay que levantarse, no hay otra». Además, se mostró como un jugador polifuncional y totalmente predispuesto a ocupar cualquier rol defensivo o de gestación que el técnico necesite: «Estaba jugando de volante, de enganche, y nada, bastante tiempo jugué de 3 también en el medio. No tengo problema de jugar por derecha o izquierda. Sí, obvio, yo no tengo problemas. Mientras ayude al equipo vamos a estar; el sacrificio ante todo».

Detrás del futbolista que hoy brilla en el ámbito local hay una destacada trayectoria internacional en el Fútbol 7, una disciplina de espacios amplios similares a una cancha de 9 como la de La Mata, que le permitió disputar la Copa América en México, el Mundial de Curitiba en Brasil y jugar a nivel profesional en la Kings League durante 2024. Al rememorar aquellas vivencias lejanas, Ramos se mostró profundamente conmovido por el rol que tuvo el deporte en su vida: «En 2024 tuve la posibilidad de jugar profesional del Fútbol 7 en la Kings League. Es una hermosa experiencia que se extraña muchísimo también. Son diferentes realidades también que uno tiene que estar mucho más preparado para también estar lejos de la familia mentalmente. Tal vez eso creo que es lo más importante… La verdad que sin la pelota no hubiese conocido todos los países que conozco, todos los lugares que conozco, así que sí, es una oportunidad hermosa la que tuve. Estoy muy agradecido por eso». A pesar de haber recibido llamados recientes para volver a competir en el exterior con el seleccionado nacional, el capitán optó por priorizar su presente en el club comodorense: «Sinceramente ahora no tengo muchas ganas de viajar, es en Brasil. Me llegó el llamado, todo, pero bueno, estoy muy comprometido con Palazzo este año, así que le di la baja. Le fui sincero desde un principio y nada, le pedí disculpas, obviamente. Opté este año a ser más de fútbol 11».
Más allá de las luces de la cancha, Juanpi habló sobre su realidad laboral diaria fuera del fútbol, compartiendo el difícil momento económico que le toca atravesar y cómo el fútbol se convierte en un espacio de resistencia y solidaridad colectiva: «Yo estoy sin trabajo hace un año más o menos, solamente hago Uber. Gracias a Dios tengo un autito que puedo hacer Uber y bueno, con una plata ahí que entra del club, solamente estoy con eso. Estoy en busca laboral también, pero bueno, estamos tratando de llevar el día a día también. Creo que muchos de mis compañeros también están y algunos están peores, pero nosotros tratamos de ayudarnos entre todos y creo que eso es lo que nos hizo también ser un gran grupo, ir a buscar para el mismo lado. Yo la verdad no me puedo quejar, me dan mucha ayuda, así que realmente agradecido».

Con esa misma fortaleza grupal, Palazzo ya se enfoca en la segunda rueda del torneo frente a Huracán, un rival al que ya vencieron agónicamente en el debut y ante el cual Ramos promete dar batalla plantándose de igual a igual: «Nosotros ganamos el último minuto con un gol mío, no fue penal. Pero bueno, nosotros trabajamos el día a día, no importa contra quién juguemos, creo que a todo rival le vamos a imponer nuestro juego nosotros. En la liga cualquier equipo es difícil. Uno puede darse cuenta con el partido de USMA – Rada Tilly, que todos pensaban que ganaba Rada Tilly y sinceramente le ganó USMA. Un ejemplo nosotros: siempre nos dan por muertos y estamos dando el batallazo».
