El DT del Aurinegro analiza el vertiginoso crecimiento del club. Entre la llegada de refuerzos de jerarquía, el uso de videoanálisis y las nuevas obras en el predio.

El presente de Rada Tilly es el reflejo de un cambio institucional profundo. En poco tiempo, el club de la villa balnearia pasó de pelear el ascenso a transformarse en una de las plazas con mejor infraestructura de la región. Para Diego Gellinger, el técnico que lideró este proceso, el desafío actual es ensamblar la jerarquía de los nuevos refuerzos con la base de pibes que viene pidiendo pista.
Uno de los puntos que destaca Gellinger es cómo la llegada de nombres de renombre, como el volante José Vivanco y de Rodrigo Ledesma, ha elevado la vara en el día a día de los entrenamientos.
«La incorporación de gente de experiencia nos aporta muchísimo, pero sobre todo genera que los chicos nuestros que ya estaban también mejoren. Seguimos con la misma idea: armar un equipo que trate bien la pelota y tenga el control, pero con una competencia interna que hoy es muy buena. Los técnicos tenemos que tratar de no errarle a la planificación y decidir quién está mejor, sin importar el apellido».

Más allá de los nombres propios, Gellinger hace hincapié en las herramientas que el club ha puesto a disposición del cuerpo técnico, algo poco común en el ámbito local: «El club nos equipó con instalaciones bárbaras; tenemos videoanálisis con pantalla gigante, gimnasio y tres canchas a disposición. Son herramientas fundamentales para mostrar las cosas que se trabajan»
A pesar de que la cancha principal de césped natural está en pleno proceso de resembrado total, el DT valora la identidad de jugar en «el barrio»: «Estar en tu lugar de entrenamiento, con todas las comodidades, es un plus. El trabajo que se está haciendo en el club es muy importante y esperemos verlo perfeccionado en corto tiempo».

Gellinger reflexiona sobre la rapidez con la que se han dado los resultados bajo su mando. «Para el cuerpo técnico ha sido un cambio muy rápido. El año pasado nos tocó ascender y hoy estamos en otra realidad. Siempre nos manejamos con chicos del club, pero hoy tenemos esta experiencia de contar con jugadores de otras características y nos estamos preparando para estar a la altura».
Fiel a su esquema, el técnico ratifica que la identidad táctica no se negocia: «Vamos a arrancar con la formación tradicional, el 4-4-2, que es como más cómodos nos involucramos. El objetivo es ser competitivos y estar lo más arriba posible para no sufrir traspiés».

