Foto: Club Atlético Oeste Juniors
Tras un año de retiro y dedicado a la formación de porteros en Petroquímica, el histórico arquero de 35 años volvió al club de sus amores. Entre risas, confesó que su retorno se debió a la insistencia «rompehuevos» de Seba Alvarado, quien asumió como DT de la Primera División.

El fútbol de Comodoro Rivadavia recuperó a una de sus figuras más carismáticas bajo los tres palos. Isaías Guzmán, quien se había alejado de las canchas para dedicar tiempo a su familia y su labor profesional, concretó su vuelta a Oeste Juniors en el reciente cuadrangular de pretemporada. Guzmán relató con humor cómo se gestó su retorno, señalando a un responsable directo. «Seba Alvarado fue el precursor de todo. Es muy insistidor, para no decir ‘rompehuevos’. No me dejó ni cocinar tranquilo; me llamó cuando estaba en la cocina y me terminó de convencer para ir un ratito a la cancha», explicó el arquero, quien admitió que, aunque estaba tranquilo en su casa, sabía que «donde pisara la cancha» no se iba a poder aguantar las ganas de volver.
Sobre el presente de Oeste, Guzmán se mostró ilusionado con el plantel que se está armando para pelear en la categoría B, destacando nombres como José Contreras, los hermanos Groppa, Tom Becerra y el regreso de «Bartolo». «Hay chicos abajo que vienen muy bien y tienen hambre de jugar. En líneas generales creo que estamos muy bien y comprometidos, que es lo importante. Si no hay compromiso, no se llega».

Con 35 años, Isaías entiende que la madurez es su mayor activo. «A esta edad uno aprende que no hace falta revolcarse tanto para llegar a una pelota; se trata de achicar tiempos y distancias. Ya sos un poquitito más dirigente que arquero», reflexionó. Además, subrayó la importancia de la salud mental en un puesto tan ingrato: «La personalidad es fundamental. El delantero erra un gol y queda en el anécdota, pero si el arquero se come uno, queda más expuesto»
En una charla distendida, Guzmán ratificó una de las leyendas urbanas del fútbol local: el invicto de su arco ante Mauro «Mono» Villegas. «Es cierto, tuve esa suerte. Cada vez que jugaba contra él echaba la macumba. Se cansó de hacerle goles a todos, pero a mí no me pudo hacer ninguno», bromeó.

Pero Guzmán no solo evita goles, también los hace. Con un registro sorprendente para su puesto, confirmó que lleva 9 goles convertidos en su carrera, incluyendo tiros libres y tantos de arco a arco: «Siempre me gustó pegarle a la pelota. He tenido la suerte de hacer goles de arco a arco y hasta uno de mitad de cancha en mis últimos partidos».
Pese a su experiencia y altura, el arquero de Oeste prefiere mantener un perfil bajo en los penales, alejándose del estilo provocador de Emiliano Martínez. «No soy de hacer lo del Dibu. No me acerco al delantero porque capaz que me vuelvo loco yo y se me vuelan los patos a mí. No hago lo que no me gusta que me hagan», sentenció.

