Tras la eliminación en la Copa Argentina y la creciente tensión dirigencial, el Xeneize busca un triunfo que traiga alivio. Serna calificó el duelo como “una final”, mientras los hinchas comienzan a hacer oír su descontento.

Boca atraviesa días convulsionados. A la seguidilla de malos resultados y la eliminación de la Copa Argentina a manos de Atlético Tucumán, se suma un clima interno cargado de críticas hacia la conducción del club.

El propio Mauricio “Chicho” Serna, integrante del Consejo de Fútbol, graficó la situación al afirmar que el próximo partido ante Huracán es “una final”. Aunque se trate de una fecha más del torneo local, en Boca cada encuentro se vive con la presión de ser decisivo, sabiendo que la única competencia que queda en el año es la Liga Profesional.

El malestar también se hizo sentir fuera de la cancha. Tras la caída en 16avos de Copa Argentina, un pequeño grupo de hinchas se autoconvocó en las inmediaciones de La Bombonera para protestar contra la dirigencia, reclamando cambios y cuestionando las decisiones que llevaron al equipo a este presente.

En el vestuario, Juan Román Riquelme bajó a hablarles a los jugadores tras la eliminación y les dejó un mensaje claro: “Agachen la cabeza y saquen esto adelante. La única manera es ganando”. Pero el mensaje no disipó las críticas; voces opositoras y mediáticas apuntaron nuevamente al Consejo de Fútbol, encabezado por Bermúdez, Cascini y Delgado, que atraviesa su momento más delicado desde que asumió.

Boca llega a este cruce con Huracán sin victorias en los últimos diez partidos oficiales, una racha inédita que refleja la crisis deportiva y dirigencial. En el Ducó, no habrá un trofeo en juego, pero sí algo igual de importante para la coyuntura xeneize: empezar a cambiar la historia y devolver algo de paz a un club que hoy vive con los nervios a flor de piel.