El equipo de Martínez no generó situaciones de gol y sufrió en Córdoba pero rescató un empate valioso por como se dió el partido.

Tanto, en la primera etapa como en la segunda, Boca estuvo más cerca de perder que de ganar. Porque el arco de Sergio Romero se salvó dos veces. Una, gracias al propio Chiquito, sacando con una gran volada un cabezazo de Alarcón.

Y la otra, gracias a un blooper: Rodríguez remató en el área, la pelota iba a la red, pero pegó en Nacho Russo, que estaba tirado en el piso y en offside. En el segundo tiempo la gloria habia anotado cerca del final del partido pero fue anulado por offside.

Cavani fue cambiado quedando 30 minutos para finalizar el encuentro y el uruguayo cortó una racha de haber convertido consecutivamente en cuatro partidos, su mejor marca en el club. Y la dependencia del Xeneize de sus goles es también elocuente en los números: de los últimos 20 partidos, Boca solo pudo ganar 3 sin el aporte de sus goles.

El entrenador eligió mirar el vaso medio lleno tras la igualdad ante un Instituto que se hace fuerte en Córdoba, donde lleva cuatro partidos sin perder. “No es lo que vinimos a buscar, pero el resultado terminó siendo justo».

