Tras la viralización de una imagen donde jugadores de la Séptima División posaban con un arma de juguete en el vestuario, el Club San Martín convocó a una reunión de reflexión con padres, jugadores, cuerpo técnico y comisión directiva. “No es el mensaje que queremos dar como institución”, afirmó el presidente Pablo.

Días atrás, una foto se volvió viral y generó revuelo en el ambiente del fútbol comodorense. En ella, se podía ver a un jugador de la Séptima División de San Martín celebrando un triunfo en el vestuario con un arma de juguete en mano. El hecho ocurrió luego del partido ante Caleta Córdova por la Liga Oficial, y desde el club tomaron cartas en el asunto rápidamente.

“Fue un chiste de mal gusto que terminó perjudicando la imagen del club”, explicó el presidente Pablo en diálogo con la prensa. “La foto se sacó tras el partido del domingo pasado. El arma de juguete andaba dando vueltas fuera del vestuario y los chicos, sin dimensionar la repercusión, la usaron en la celebración. Esto nos dejó mal parados como institución. No es algo que enseñamos ni promovemos desde el club”.

Lejos de minimizar la situación, San Martín convocó el jueves pasado a una reunión en el SUM del club. Allí participaron los jugadores involucrados, sus padres, el cuerpo técnico y la comisión directiva. “Fue una charla de reflexión y conciencia. No solo abordamos lo que pasó con la foto, sino también otras situaciones que se vienen dando dentro de la cancha”, señaló el presidente.

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El dirigente también se refirió al contexto social en el que se encuentra el club. “Estamos en un barrio muchas veces marginado, pero nosotros como institución trabajamos todo el día con los chicos, con contención y valores. No transmitimos lo que se dice del barrio, tratamos de ser otra cosa”.

Consultado sobre la edad de los jugadores, indicó que tienen entre 16 y 17 años. “Muchos ya han jugado en reserva e incluso en primera. Están a un paso de debutar en la máxima categoría. Fue una broma fuera de lugar, pero no es parte del espíritu de nuestros chicos”.

La reunión, más allá del hecho puntual, también sirvió para tratar temas relacionados con la conducta en las canchas, tanto de jugadores como de los propios padres. “Se habló de la violencia verbal, los insultos que se escuchan en los partidos. Muchos padres se manifestaron preocupados por esto y estamos buscando medidas para mejorar el ambiente. Queremos un fútbol formativo sano”, remarcó.

Pablo también destacó el rol de las familias en el proceso educativo de los chicos. “Nos vamos muy conformes con la reunión. Fue positiva en todos los aspectos. Además, abrió la puerta para que los padres se sumen al trabajo del club. Necesitamos ese compromiso para seguir cuidando nuestra institución”.

Con más de 200 chicos en actividad, San Martín apuesta al deporte como herramienta de inclusión y crecimiento personal. Y ante el error de unos pocos, decidió no mirar para otro lado, sino utilizarlo como oportunidad para educar, reflexionar y fortalecer su rol como formador dentro del fútbol comodorense.