En una charla a fondo, su presidente, Rubén Crespo, analizó la salida de sus figuras, la decisión de priorizar las obras por sobre la competencia nacional y el desafío de sostener una institución gigante en un contexto de crisis económica regional.

La temporada 2026 arrancó para Huracán con un sabor agridulce: el orgullo de haber sido campeones en el final del 2025 y exportar jugadores, pero la dificultad de tener que rearmar un plantel casi desde cero. «Quedamos vacíos de jugadores, pero con una sonrisa en la cara», admite Crespo. El beneficio para los chicos, muchos de los cuales saltaron al fútbol de Buenos Aires o buscaron mejores horizontes económicos, es el motor de una gestión que se autodefine como «más humana que deportiva».
Uno de los puntos más destacados de la charla fue la libertad de acción que Huracán le otorgó a sus referentes. A diferencia de otros clubes que suelen «trabar» las carreras de sus futbolistas, el «Globo» adoptó una postura de acompañamiento.
«Nosotros tenemos una política sana y propia. Primero somos personas. Si un jugador tiene una oferta económica superior a lo que estamos pagando en el club, no le cortamos la carrera. Fue el caso de Ledesma, nuestro goleador y figura. Él necesitaba ver a su familia en Buenos Aires y hoy está en Rada Tilly. La relación quedó tan bien que el día de mañana puede volver y habrá felicidad para todos»
Nombres como Maxi Biasussi y Leo Valdez (quien cruzó a la vereda de Jorge Newbery) también forman parte de esta lista de salidas sin conflictos. Para Crespo, Huracán funciona hoy como una «pantalla» y una vidriera: «Cuando traemos refuerzos de Buenos Aires, les llena de orgullo venir a la Patagonia. Saben que Huracán es un trampolín»

La gran apuesta: El césped sintético y la renuncia al Regional
Crespo habló también sobre la polémica decisión de bajarse del Torneo Regional, una medida que buscó sanear las arcas y apostar al futuro edilicio: «Me dejó la enseñanza de apostar a lo nuestro. Huracán es muy público, todo lo que pasa está en boca de todos. Pero las decisiones se toman con tranquilidad, sabiendo que es para el bien del club» La renuncia al Regional permitió que los chicos del club tuvieran rodaje, logrando el título local. «Vimos los frutos en 2026. Chicos como Dalmiro Lukievicz o Coco Torres, que pasaron por Buenos Aires y volvieron para lucirse acá, son el espejo para los más chiquitos».
La crisis económica y el rol social del club
El presidente no esquivó la realidad que golpea a Comodoro Rivadavia y a la industria petrolera. Analizó cómo la caída de las pymes y el empleo afecta directamente la recaudación de los clubes.
«Cayeron las industrias, las operadoras y las pymes. Y nosotros vivimos con Huracán manteniéndolo de pie. Cuesta muchísimo porque son esas empresas las que nos ayudaban. Hoy Huracán es un club netamente social: no todos pueden pagar la cuota, y no por eso vamos a dejar que los chicos dejen de venir. Tenemos pocos socios que pueden abonar en esta época, por eso trabajamos para ser autosustentables en el futuro».

Crespo, quien viaja constantemente por la región por su trabajo fuera del fútbol, lanzó una propuesta para elevar el nivel del fútbol sureño, tomando como espejo lo que sucede en el Valle del Chubut con el Federal A.
«La AFA necesita de la gestión de la Patagonia. Se podrían armar campeonatos profesionales locales si nos uniéramos entre las ligas y tuviéramos acompañamiento político», sentenció. Según su visión, el fútbol profesional no es solo un gasto, sino un movimiento económico que beneficia a la gastronomía, hotelería y el turismo de las ciudades: «Si cada fin de semana tuviéramos un equipo de otra localidad en un estadio explotado, el impacto sería enorme».
Un llamado a la renovación dirigencial
Con su mandato vencido hace un año, Crespo fue sincero sobre la soledad del dirigente: «No es que hay cinco listas desesperadas por ser presidentes de Huracán. Yo sigo porque sé lo que significa el club y no quiero abandonarlo, pero las puertas están abiertas». Cerró la entrevista destacando el valor de la familia que colabora día a día: «Hoy al ‘Globito’ lo movemos entre todos. Los padres de las inferiores limpian, pintan y organizan el buffet. Ese inflador anímico es lo que nos permite seguir creciendo a pesar del viento».

