El experimentado entrenador y nuevo coordinador deportivo detalló las bases del proyecto integral en el Club Atlético Rada Tilly. Con el foco puesto en erradicar la violencia desde la formación.

Orlando «Pocho» Portalau no ve su llegada al Club Atlético Rada Tilly como un simple cambio de aire, sino como el inicio de un proceso de transformación cultural en el único club de fútbol de la villa. Con un poco más de dos meses en el cargo, el coordinador destacó que se trata de un «proyecto bastante ambicioso» en el que se busca brindar al ciudadano la posibilidad de «desarrollarse como un deportista en forma integral», abarcando desde las categorías formativas hasta los veteranos.

El último fin de semana fue el escenario de un torneo que Portalau definió como «bastante atípico, disruptivo y no convencional», donde participaron equipos como Saavedra, Portugués y Palazzo. La clave no estuvo en el marcador, sino en las reglas de convivencia. Según explicó el coordinador, la premisa principal fue el Fair Play, bajo la idea de «tener al adversario no como un enemigo, sino como alguien que me va a ayudar a mi proceso de aprendizaje».

Prensa Rada Tilly

Este enfoque pedagógico permitió que, por ejemplo, el árbitro pudiera «parar tranquilamente el partido y corregir alguna situación técnica al jugador que estaba ocasionando algo que no era técnicamente debido». Para Portalau, esta es la única vía para generar un cambio real ante la violencia que se ve diariamente: «Es una forma, a través de la educación, de ir cambiando estas situaciones que nos amargan y nos ponen mal. Es una pequeña semilla para poder ser personas de bien que conviven en sociedad».

Uno de los puntos más crudos de la entrevista fue el análisis sobre el comportamiento de los padres fuera de la cancha. Portalau reconoció que en el ambiente de los clubes locales «todos se conocen» y es fácil detectar a quienes pueden perder el control. Al respecto, fue muy descriptivo sobre la transformación que sufren algunos adultos durante los encuentros.

«Hay algunos que capaz en la vida cotidiana no hacen absolutamente nada, pero en un partido terminan colgados del alambrado. No encuentro otra forma que no sea la comunicación a través de reuniones o charlas grupales. Hay que hacerles entender que en vez de favorecer, están perjudicando el proceso de enseñanza y dañando las emociones de los chicos».

Para el «Pocho», el foco debe estar en que cada adulto aprenda a gestionar sus impulsos para que el fútbol sea una fiesta. «Es la única forma de ir cambiando de a poco: que cada uno se haga cargo de no manejar bien sus emociones, lo cual termina perjudicando un espectáculo que tiene que ser social y lúdico», sentenció.

Respecto a la ausencia de las divisiones juveniles en el próximo Regional, Portalau se mostró conciliador y enfático en el respeto a los procesos institucionales. «Hay tiempos y formas que hay que respetar. El club Rada Tilly tiene 22 años de existencia y mucho por recorrer; somos un club muy nuevo», explicó el coordinador.

A pesar de que la institución presentó toda la documentación necesaria, la invitación no llegó para esta temporada, algo que el «Pocho» asumió con profesionalismo: «Nos han dicho que no y hemos aceptado respetuosamente la decisión, entendiendo que seguramente los clubes elegidos tienen más trayectoria que nosotros y eso no es un problema».

Finalmente, Portalau enmarcó esta situación dentro de su plan de trabajo a largo plazo, asegurando que «este es un proyecto que dura cinco años» y que el objetivo sigue firme para el próximo ciclo. «Seguiremos trabajando para que el año que viene nuestras juveniles puedan intervenir, porque creemos que la competencia eleva los procesos de aprendizaje del futbolista», concluyó.