Prensa Saavedra

En diálogo con Tiempo Deportivo, el delantero del «Parque», figura y autor de un doblete en el vibrante 4-3 sobre el «Azzurro», analizó la victoria que le quitó el invicto al líder.

El triunfo 4-3 de General Saavedra ante la CAI no fue solo un partido más de la fecha; fue la confirmación de que el «Parque» tiene una ofensiva temible. Nicolás Reyes, autor de un doblete, fue el abanderado de esa intensidad. «Fue un partido vibrante, de muchas emociones. Estuve en el banco sufriendo al final, acalambrándome, viendo cómo ellos casi nos empatan con el penal que pegó en el travesaño», relató Nico, quien junto a su hermano Cristian forma una sociedad que confunde hasta a los relatores: «La confusión viene de hace años, pero nos llevamos cuatro de diferencia. Donde está uno, está el otro».

Para llegar a este nivel, Nico tuvo que superar obstáculos que casi lo sacan de la cancha. De adolescente, sufrió fracturas de cartílago de crecimiento y de tibia que derivaron en problemas musculares crónicos. «Estuve casi dos años para agarrar ritmo. Tenía micro desgarros en todo el cuerpo, tenía que tomar creatina y fortalecer. Me moría de ganas de jugar pero jugaba tres meses y me lesionaba», recordó.

El delantero asegura que su paso por el ascenso comodorense fue su doctorado en resistencia: «En el ascenso sufrí partidos donde cada tres minutos me daban una piña o una patada sin pelota y los árbitros decían siga-siga. Eso me dio el roce físico que hoy uso en la ‘A’. El primer gol del domingo fue una palomita que nació de pelear con el lateral que me venía agarrando; hace dos años atrás yo no llegaba a esa pelota».

A pesar de tener solo 21 años y el talento para escalar categorías, Nico tiene los pies sobre la tierra por un motivo especial: «Fui papá a los 16 años y mi prioridad es mi nena. Por el momento no siento irme a ningún otro lado; lo que quiero es intentar ayudar a un club de Comodoro y participar de un torneo nacional con un equipo de acá. Hoy estoy estudiando en la universidad y trabajando, mi apuesta es otra».

Sin tiempo para relajarse, Saavedra ya piensa en el duelo de escolta contra puntero. «Newbery es un rival super difícil que te marca una intensidad alta todo el partido. Si te relajás un ratito, te llegan por todos lados. Se viene una batalla muy física, parecida a la del domingo pero quizás más dura todavía», concluyó el goleador, quien ya se prepara para otra tarde de «vuelo» en el césped comodorense.