El campeón 2025 del automovilismo zonal regresa a las pistas tras su exitoso retorno el año pasado. Con el auto reformado por el «Chueco» Ruiz y la emoción de compartir pista con su hijo Abel.

Tras un 2025 soñado donde regresó a la actividad después de seis años de ausencia (su última carrera había sido en 2019 debido a sus compromisos en la función pública) y se alzó con el título, el piloto comodorense se prepara para el debut de temporada en el autódromo de Trelew.

Para Panquilto, el automovilismo recuperó un sentido especial desde que comparte la pasión con su hijo Abel. «Hacerlo junto a tu hijo debe ser algo muy lindo; ellos también disfrutan al padre. El ambiente es muy familiar, de muchos amigos. Más allá de los resultados y de ser competitivos, la previa tiene algo muy lindo que es el compartir», confesó Marcos, resaltando que el automovilismo es, ante todo, un deporte colectivo.

Prensa Aguila

Volver después de tanto tiempo y salir campeón no es algo habitual, y Panquilto lo sabe. Tras debutar en 2008 y pasar años armando el auto en el taller familiar, el año pasado confió en la estructura de Andrés «Chueco» Ruiz, quien también prepara el coche de Abelito. De cara al 2026, el auto número 1 pasó por el quirófano:

«Hubo cambios reglamentarios en la categoría en lo que es suspensión y chasis, así que se le hicieron todas las reformas posibles. Estamos con mucha ansiedad de que llegue el fin de semana para empezar a disfrutar; obvio que vamos a defender el 1».

Marcos Panquilto analizó el complejo panorama del automovilismo zonal y destacó el rol de la solidaridad para sostener la actividad en un año que asoma «bastante complicado en lo económico» ya que «todos conocemos la situación que está pasando hoy la cuenca». Según explicó el piloto, aunque «los costos son elevados», la clave reside en los vínculos: «Hay muchos amigos atrás de todo esto y creo que eso es lo fundamental para poder poner un coche en pista». En ese sentido, detalló que cuando el presupuesto no alcanza «empiezan a llamar a los amigos y tal vez empiezan a hacerse tipo peña y empezar a juntar plata para la inscripción y comprar alguna goma para que ese coche pueda estar», remarcando que, pese a ser un deporte individual, en la práctica «es netamente colectivo porque atrás de un piloto hay mecánicos, hay amigos y esa es la gente que te permite tal vez correr»

piloto comodorense dejó en claro que su mayor objetivo es la continuidad de su hijo en el automovilismo:«Si mañana no lo puedo hacer, lo voy a dejar de hacer yo, pero quiero que Abel siga haciendo», afirmó con la esperanza de que «este año se le pueda dar a él». Finalmente, remarcó que para lograr esa meta su hijo «siempre va a contar con el apoyo de la familia» y de ese grupo de amigos que «lo hacen correr a Abelito» porque disfrutan de la pasión del automovilismo a la par de ellos.