El vicepresidente de Petroquímica, Maximiliano Acosta, denunció el impacto de la crisis y la inseguridad, donde el club sufrió un boquete y el robo de equipamiento esencial en pleno Día del Padre, dejando al descubierto la vulnerabilidad de las instituciones barriales.

En un fin de semana que debía ser de celebración por el Día del Padre, el club de km8 sufrió un duro golpe. Desconocidos ingresaron a sus instalaciones mediante un boquete, provocando destrozos y el robo de equipamiento esencial, incluyendo un televisor de alto valor que había sido donado recientemente para el disfrute de los jugadores. Maximiliano Acosta, vicepresidente de la institución, relató con impotencia cómo la inseguridad y la crisis económica están poniendo al límite la supervivencia de los clubes de barrio.

«Es una noticia fea, lamentable. Llegamos al club y nos encontramos con esta situación. Te baja un montón porque es mucho el sacrificio que se hace para mantener la actividad deportiva», expresó Acosta, quien no ocultó su frustración ante un hecho que, según indicó, no fue casual: «Hicieron un boquete en el sector más débil; claramente no son desconocidos, sabían qué había adentro y dónde atacar».

El dirigente, que trabaja ad honorem junto a una pequeña comisión para sostener el día a día de una institución que moviliza a diez equipos cada fin de semana, describió un contexto social asfixiante. «Acá se está sintiendo mucho la situación económica y el desempleo. Se suma todo: la crisis, la droga y el alcoholismo que devasta a los chicos. Es la tormenta perfecta que termina afectando al club, que debería ser el lugar que todos tendríamos que defender», lamentó.

A pesar de la bronca, Acosta rescató la respuesta de la comunidad interna: «Por suerte, contar con un grupo de colaboradores y utileros que dejan su día libre para venir a reparar los daños es algo que te fortalece. Saber que tenés buena gente al lado es lo que te motiva a seguir». Aunque la policía intervino tras la denuncia, el vicepresidente reconoció las limitaciones operativas de las fuerzas de seguridad para prevenir este tipo de episodios recurrentes.

Más allá del trago amargo, el club busca mantener el enfoque en la competencia futbolística. Luego de un inicio complicado, el equipo ha logrado estabilizar su rendimiento: «Pudimos mantener al 95% del plantel y, al repetir el equipo en varios partidos, se nota que ahora fluye. Ya no juegan tan pendientes del resultado, sino que se enfocan en el juego y eso les da confianza».

De cara al próximo duelo frente a Saavedra, un compromiso clave en el campeonato, Petroquímica llega con casi todo su plantel a disposición, buscando plasmar en la cancha la intensidad que caracteriza a su proyecto deportivo a pesar del difícil contexto externo.