Tras 7 años vistiendo la camiseta de Tiro Federal, el defensor central debutó en el equipo de km 27 con el gol de la victoria ante Petroquímica.

La primera fecha del Torneo Apertura José «Portu» Guerreiro dejó una de las historias más destacadas del fin de semana en Kilómetro 27. Argentinos Diadema venció 1-0 a Petroquímica con un gol de cabeza de su reciente incorporación, Blas Manjón, quien rompió una vida ligada a Tiro Federal para aceptar un nuevo desafío en la Primera A. «Vine a aportar mi grano de arena y a aprender de los más grandes».

El partido no fue sencillo para Diadema. Tras la expulsión temprana de Axel Romero y un penal en contra que Petroquímica no pudo canjear por gol, el equipo local tuvo que redoblar esfuerzos bajo un clima complicado por el viento.

«Fue un lindo debut en un partido muy difícil. Teníamos un jugador menos y Petroquímica es un rival que juega muy bien a la pelota. Aguantamos el viento en contra y sabíamos que en pelota parada tenemos gente con estatura; por suerte sirvió para sumar de a tres. Haberle ganado a un equipo que viene de jugar la final te da la confianza de saber que se le puede ganar a cualquiera», analizó Manjón.

A sus 27 años, Manjón dejó atrás 7 temporadas en Tiro Federal, club donde fue capitán y referente incluso en los momentos más difíciles. «Es la primera vez que juego en otro equipo en Primera. Yo vine a echar una mano y acepté el desafío porque quería terminar mi compromiso con Tiro peleando hasta el final. Ahora me toca conocer otra vida del juego», confesó.

Pese a su experiencia, el defensor se muestra humilde al compartir plantel con figuras de la categoría como Marcos Rilo y Leguizamón: «No me siento ni tan chiquito ni tan grande; estoy a la mitad. Tengo cosas para aprender de compañeros con más trayectoria y sumar donde le sirva al técnico para que Diadema saque la mayor cantidad de puntos».

El nombre de Blas no es casualidad; su padre, fanático de Boca, lo bautizó en honor al histórico volante central Blas Armando Giunta. Esa pasión por el fútbol se traduce también en su vocación docente, ya que trabajó cinco años como formador en las inferiores de su antiguo club. Aunque actualmente trabaja en una empresa de internet, el defensor tiene claro su norte: «Me desvinculé de la formación por los horarios, pero dirigir es algo que me apasiona y lo llevo en la sangre. Cuando deje de jugar, voy a hacer el curso de entrenador y seguramente voy a volver a las canchas desde ese lado».

Este domingo, Diadema volverá a ser local en Km 27 para enfrentar a la CAI, uno de los campeones del año pasado. Manjón sabe que será una prueba de fuego para medir las aspiraciones del equipo.

«Conozco bien a la CAI y la pasé mal enfrentándolos el año pasado. Para jugarles de igual a igual hay que ser sumamente inteligentes y ordenados; si te distraés un segundo, la pagás caro. El hecho de jugar de local será un factor muy positivo, pero tenemos que mantener la concentración los 90 minutos».