Daniel Pereyra brindó un crudo pero esperanzador testimonio sobre la salud de su hijo, uno de los sobrevivientes de la tragedia de los árbitros. El padre del oficial pampeano confirmó la amputación sufrida y repasó las metas de recuperación que el propio Diego le comunicó apenas recobró el conocimiento en el hospital.

En medio del profundo pesar que atraviesa el arbitraje argentino tras el siniestro vial que sufrió el cuarteto de Santa Rosa, surgieron precisiones sobre la evolución de Diego Pereyra, quien permanece bajo cuidado médico en el Hospital Zonal de Caleta Olivia. Daniel Pereyra, padre del árbitro, brindó detalles sobre las horas críticas posteriores al impacto y la difícil determinación que debieron tomar los profesionales de salud.
Daniel relató que el estado de la pierna izquierda de su hijo, de la rodilla hacia abajo, era irreparable tras el choque ocurrido mientras regresaban de dirigir la final patagónica entre Boxing Club y La Amistad. Según explicó, la intervención quirúrgica fue la única alternativa para garantizar la supervivencia del joven: «Los médicos fueron claros: era su vida o era la pierna».
A pesar de la magnitud de las lesiones, que incluyen una fractura de clavícula y heridas en el rostro, Daniel destacó que su hijo nunca perdió el conocimiento. Incluso, reveló un gesto de Diego durante el rescate que conmovió a los presentes: «Él estuvo consciente en todo momento. Les decía a los bomberos: ‘sáquenlos a ellos primero, yo estoy bien’, sin saber que tenía la pierna izquierda totalmente destruida».


Lejos de la resignación, el entorno del árbitro se mostró asombrado por su fortaleza mental. Daniel Pereyra, quien también es instructor de árbitros, confesó que Diego ya tiene la mirada puesta en el futuro y en su pasión por el deporte. «Me dijo que va a volver a dirigir. Quiere ser el primer árbitro en dirigir con una pierna ortopédica. Tiene un objetivo y eso es lo que lo mantiene fuerte», reveló sobre la promesa que le hizo su hijo al despertar.
Tras recibir el alta hospitalaria en Santa Cruz, se coordina el traslado de Diego hacia Santa Rosa, La Pampa, donde continuará con su tratamiento y las cirugías pendientes. El ambiente futbolístico regional sigue volcado en muestras de apoyo para la familia, que ahora enfrenta una nueva etapa tras la tragedia que le costó la vida a uno de los integrantes de la delegación.
Al cierre de su testimonio, Daniel Pereyra resumió el sentimiento que los acompaña en este difícil momento: «Ahora empieza un proceso largo, pero lo importante es que está vivo».

