
La Copa del Mundo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá en 2026 quedó envuelta en un manto de incertidumbre a raíz del conflicto internacional generado tras la intervención militar estadounidense en Venezuela. La FIFA deberá evaluar y ratificar la continuidad del evento, en medio de un escenario geopolítico cada vez más tenso.
Durante la madrugada del sábado, fuerzas armadas de Estados Unidos llevaron adelante bombardeos en territorio venezolano con el objetivo de detener al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, quienes, según el anuncio oficial, serían trasladados a Nueva York para ser juzgados por presuntos delitos vinculados al “narcoterrorismo”. El hecho profundizó una crisis sin precedentes en Venezuela y encendió alarmas en el ámbito internacional.
El impacto del conflicto no tardó en trasladarse al plano deportivo. La historia reciente del fútbol mundial muestra que la FIFA ha aplicado sanciones severas a países involucrados en conflictos armados. Casos emblemáticos como el de Yugoslavia en 1992, excluida en plena guerra civil, o Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, marcan antecedentes claros dentro del reglamento del organismo rector del fútbol.


En este contexto, la acción militar unilateral y la detención del jefe de Estado venezolano podrían comprometer seriamente la posición de Estados Unidos como anfitrión del Mundial, tanto en términos organizativos como institucionales.
A esta situación se suma un nuevo foco de tensión regional. En la conferencia de prensa posterior al operativo, el presidente estadounidense Donald Trump lanzó duras declaraciones contra México, otro de los países sede, al afirmar que “los cárteles gobiernan el país” y deslizar que “algo habrá que hacer con México”. Sus palabras incrementaron la preocupación, considerando que el torneo comenzará en apenas seis meses.
El paralelismo más cercano se encuentra en el caso de Rusia, que tras invadir Ucrania en 2022 fue suspendida de toda competencia internacional. FIFA, UEFA y el Comité Olímpico Internacional actuaron de forma contundente, excluyendo tanto a la selección como a los clubes rusos, sanción que aún continúa vigente.


Pese a estos antecedentes, todo indica que el escenario podría ser distinto para Estados Unidos. El pasado 5 de diciembre, durante el sorteo del Mundial realizado en Washington, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, distinguió a Trump por su rol en la diplomacia internacional. Además, el territorio norteamericano concentra una gran cantidad de eventos organizados por el ente rector del fútbol.
Estos factores alimentan la idea de que no habrá sanciones deportivas ni cambios en la organización, y que la Copa del Mundo 2026 se desarrollará según lo previsto, con la selección argentina como defensora del título obtenido en Qatar.


