Con solo 21 años, el entrerriano se consolidó en la rotación de Pablo Favarel y es pieza fundamental en las cinco victorias consecutivas del equipo.

Gimnasia y Esgrima atraviesa su mejor momento en la temporada. Con cinco triunfos en fila y una efectividad asombrosa en su reciente gira por el norte (donde venció a sus tres rivales por más de 20 puntos de diferencia), el equipo comodorense se metió en la discusión de arriba. Uno de los grandes responsables de este presente es Martiniano Dato, quien a su corta edad demuestra una madurez impropia para su experiencia en la Liga Nacional.

Para Dato, los resultados no son producto del azar sino de un grupo joven con hambre de gloria. «Entrenamos mucho. Las situaciones más aceitadas son las que se ven en la cancha y tenemos un muy buen grupo humano. Somos todos chicos jóvenes que queremos asentarnos y buscar nuestro lugar en la liga», explicó el escolta.

Sobre la gira reciente, admitió que, aunque trabajaron para ganar, la diferencia obtenida fue notable: «La gira del norte es dura por el clima y los viajes. No esperábamos sacar tanta diferencia en los tres partidos, pero una vez que entramos en esa onda de estar todos bien, decidimos seguir para adelante».

A sus 21 años, Martiniano reconoce que el salto de la Liga de Desarrollo al protagonismo en la Liga Nacional requiere un equilibrio mental importante. En ese proceso, el apoyo de los veteranos es vital.

«Tengo muchos ex jugadores y jugadores grandes que todo el tiempo están en contacto conmigo; ellos tratan de bajarme un poco y decirme que disfrute del momento. Pablo (Favarel) me dio la confianza de tomar muchas decisiones en ataque y estoy contento de hacerlo bien. Los jóvenes tenemos que ver qué le falta al equipo, que generalmente es defender y correr, y ganarte los minutos de esa forma».

El jugador, oriundo de Entre Ríos, también destacó cómo la llegada de refuerzos cambió la cara del equipo, especialmente en el costado defensivo: «Con la llegada de Brian Carabalí cambió rotundamente el equipo. Teníamos falencias defensivas y él nos tapa muchos agujeros, modifica mucho el estilo. Horton también nos abre mucho la cancha porque ya conoce la liga».

Pese a estar lejos de su familia en Paraná, Dato ya siente a Comodoro como su hogar tras tres temporadas en la ciudad. El vínculo con el hincha es algo que resalta cada vez que entra al histórico estadio de la calle Sáenz Peña.

«Valoramos mucho cuando jugamos de local. No hay ninguna cancha que lleve tanta gente y que aliente como lo hace la gente de Gimnasia. El Socio Fundadores es una plaza importantísima y se siente el apoyo», afirmó.

Al cierre de la charla, Dato no ocultó su máximo deseo, aunque mantiene los pies sobre la tierra: «Cualquier deportista sueña con representar al país y ponerse la celeste y blanca. Son metas que, si tienen que llegar, llegarán, pero no hay que volverse loco por eso».