Flamengo volvió a tocar el cielo con las manos al coronarse campeón de la División de Honor en Mendoza. «Pingüi» Almonacid detalló la emotiva trastienda del título, las dificultades económicas y el recuerdo de los que ya no están.

En una final vibrante y cambiante ante Marmolería de Corrientes, el conjunto comodorense se impuso por 6-4 para gritar campeón en el certamen de clubes más prestigioso de la Confederación Argentina de Fútbol de Salón (CAFS). La victoria no solo revalida la vigencia del club en el plano nacional, sino que también corona un proceso de renovación generacional guiado por la experiencia de sus baluartes.
«La felicidad es enorme. Los años anteriores habíamos estado cerca, quedando terceros o perdiendo finales, hasta que se nos volvió a dar. Esta vez con un plantel nuevo, con muchos jóvenes y mucho recambio. Que la gente nos reconozca que dejamos a Comodoro en lo más alto y que siempre peleamos hasta el último día es lo más gratificante», destacó Almonacid.

La mezcla justa entre la «vieja guardia», los pibes y la vigencia del cuerpo técnico
El camino al título combinó el recorrido de los experimentados del plantel con el empuje de los juveniles formados en la institución. Junto al «Pingüi», la estructura de referentes la integran nombres icónicos como el «Poli» Álvarez, Alejandro Soto, el arquero del equipo y Gabriel Dodds (sumado como refuerzo desde AESA), acompañados por jóvenes como Leonel Rain y Gonzalo Páez (categoría 2000).
En el banco, la figura de Luis «Ñoño» Ramos volvió a ser determinante. «Ñoño es el eterno que siempre está. Había dejado un tiempo este año porque estaba agotado, pero por suerte lo pudimos convencer para que vuelva», reveló Almonacid. El cuerpo técnico se completó con el retorno del ayudante Matías Rojas, la labor física de la preparadora Nelly en Comodoro, el apoyo incondicional del presidente y su esposa Cristina en la logística, el delegado, el fisioterapeuta «El Negro» de Caleta Olivia y el utilero debutante en viajes nacionales.
Jugar con el corazón: la arenga previa y el homenaje a los inolvidables
Antes de saltar a la pista para disputar la gran final ante el elenco correntino, el vestuario vivió un momento de profunda carga emotiva encabezado por el propio «Ñoño» Ramos, donde se recordó a figuras entrañables de la familia de Flamengo que fallecieron en el último tiempo, como Pablo Cárcamo (padre de Matías) y Ketty Cuello.
«En la arena, antes de la final, dimos una charla y nos acordamos de la gente que ya no está pero que siempre estuvo con nosotros. No fue una charla estratégica, sino más bien tocar lo emocional para ir a jugar. Uno juega por los que están, pero también por los que se fueron. A Pablo lo tenemos siempre presente porque era uno de los mejores y estaba siempre con nosotros»
El análisis de una final cambiante y un torneo inolvidable
El cruce decisivo ante Marmolería de Corrientes tuvo todos los condimentos de una final inolvidable. Flamengo arrancó con una efectividad arrolladora para ponerse 3-0 arriba, pero el descuento correntino sobre el cierre de la primera mitad le dio vida al rival.
En el complemento, tras el 4-1 inicial de Flamengo, el conjunto mesopotámico reaccionó hasta empatarlo 4-4 apelando al juego directo con sus pívots y a un notable desgaste físico. Sin embargo, en el momento más crítico, Jahnsen maneja una contra letal, Colivoro aparece por el segundo palo para marcar el 5-4 a falta de un minuto, y otra vez Damian Colivoro decretó el 6-4 definitivo para desatar el festejo.
Almonacid valoró también la logística del fixture, donde el descanso involuntario en semifinales (por la descalificación del cruce mendocino tras disturbios) les otorgó un resto físico clave. Asimismo, resaltó las victorias previas ante candidatos de peso como Camioneros en el primer cruce eliminatorio y el anfitrión Don Orione / San Martín en cuartos.
Autogestión, gastos millonarios y el próximo desafío: el Panamericano
Detrás de la gloria deportiva, el «Pingüi» expuso la cruda realidad del futsal amateur en Argentina, donde la delegación debió reunir cerca de 8 a 9 millones de pesos entre rifas, venta de empanadas, torneos de truco y el auxilio fundamental de Comodoro Deportes para cubrir pasajes, inscripciones, traslados y alojamientos de último momento.
«Nosotros no ganamos plata, solamente competimos por la gloria y por hacerte un nombre, que es lo más lindo. Cuando nos quedamos sin presupuesto para las viandas, los mismos profes se tuvieron que poner a cocinar para que podamos comer. La gente de Comodoro nos dio una mano grandísima cuando sacamos el flyer para colaborar».
Lejos de tomarse un descanso, el plantel del «el Fla» ya pone la mira en su próximo objetivo internacional: en octubre disputarán el Torneo Panamericano de Futsal en la ciudad de Esquel, donde buscarán seguir agrandando la historia grande del salón patagónico.
