En la última semana, y bajo un contexto de elecciones, Lula da Silva firmó un decreto prohibiendo las apuestas deportivas. La mayoría de clubes del Brasileirao, que tienen casas de apuestas como principal fuente de ingresos, criticaron la medida.

El fútbol brasilero pasa por días de polémica y un fuerte debate acerca de las apuestas deportivas. A pocos días de las elecciones presidenciales del país vecino, el presidente Lula Da Silva se lanzó en una cruzada contra las apuestas deportivas y su influencia en el fútbol del país.

El mandatario brasilero firmó un decreto en la última semana prohibiendo las apuestas deportivas online en todo el país. La medida, que es provisional por el momento, prohíbe la explotación, oferta, intermediación y publicidad de las apuestas.

Esta medida es un duro golpe al financiamiento de los clubes del Brasileirao. 16 de 20 clubes de la máxima división brasilera, es decir el 80%, cuentan con una empresa de apuestas como sponsor principal, por lo que perderían millones de dólares con la medida.

Es por esto que varios clubes se volcaron a las redes sociales para cruzar a Lula, en lo que llamaron “el fin del fútbol brasilero”. El crítico más vocal ha sido el Flamengo, actual campeón de Brasil y de la Copa Libertadores.

El “Mengâo” se mostró crítico desde el principio de la medida del presidente. Resaltó la importancia económica que las empresas de apuestas tienen no solo en los clubes, sino también en la liga y en la economía del país.

Los fundamentos del gobierno brasilero residen en los problemas económicos y de salud mental que traen las apuestas en las familias brasileras. De acuerdo al gobierno, hay cifras de endeudamiento récord de familias, lo que lleva a tasas altas de suicidio.

Toda esta discusión se da en un contexto de elecciones presidenciales en Brasil. El próximo domingo, 4 de octubre, Lula busca la reelección, con Flavio Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, como principal candidato opositor.