En la antesala de la gran final del Torneo Zonal B, el DT del conjunto de Valle C analizó el presente de un equipo que busca dar el golpe ante Camioneros.

El fútbol de ascenso comodorense se preparaba para vivir una de sus jornadas más intensas con la definición del Torneo Zonal B, un encuentro que debió ser postergado debido a las intensas precipitaciones y la nieve. Sin embargo, la expectativa sigue intacta. En una charla a fondo, Sebastián Alvarado reflejó el orgullo y la tranquilidad con la que Oeste Juniors llega a esta instancia, un lugar en el que, según sus propias palabras, «ni siquiera nosotros estábamos en los planes de llegar a jugar una final».
Alvarado no ocultó la marcada diferencia estructural e individual que existe con el rival de turno, pero contraatacó poniendo en valor la identidad de su proyecto. «Nosotros sabemos la gran diferencia que puede haber en lo individual por parte de los jugadores de Camioneros, que se dedican las 24 horas a esto. Pero nosotros tenemos una característica que es fundamental: somos un equipo armado y formado del club», explicó el DT, detallando que de los 18 jugadores que están en la Primera División, 15 son nacidos en la escuelita de la institución y regresaron tras haber migrado a otros clubes.
Para el entrenador, esa unión barrial se convertirá en la principal arma sobre el césped del Estadio Municipal: «Yo creo que ese va a ser nuestro punto fuerte, va a ser un factor desequilibrante para nosotros. Ese plus adicional de sentir tanto la camiseta, de tener tanto amor por este club, nos va a dar una mano importante para ser competitivos, sobre todo en esta final».

Al ser consultado sobre cómo contrarrestar los nombres de jerarquía de Camioneros —como Jeremías Asensio, el «Tanque» Díaz o Matías Carrizo—, Alvarado fue muy claro con respecto al planteo que imagina. «Yo creo que el negocio es no regalar la mitad de la cancha. Si nosotros bloqueamos que le llegue la pelota a estos delanteros, creo que podemos hacernos fuertes. Son jugadores muy peligrosos y muy verticales, pero les cuesta mucho la vuelta. Nosotros tenemos un equipo muy rápido con jugadores jóvenes que, una vez que recuperan la pelota, salen rápido con los delanteros y nos puede dar una ventaja poder jugar varios manos a manos tanto con los centrales como con los laterales».
Por otra parte, el director técnico sorprendió al revelar que el equipo no estuvo practicando tiros desde los doce pasos en la previa. «No han practicado porque son cosas totalmente distintas. Vos podés estar practicando penales todo tu día, pero después, cuando agarrás la pelotita y tenés que caminar esos 50 metros desde la mitad de la cancha hasta el área grande… ahí es cuando uno se empieza a preguntar un montón de cosas. Lo que influye es la cabeza, por eso lo que sí se trabajó mucho fue la cabeza del jugador, más que patear».
Uno de los puntos más emotivos de la charla fue cuando Alvarado recordó cómo convenció al experimentado arquero Isaías Guzmán de volver a la actividad. «Es verdad que lo hinché tanto hasta que se puso los guantes de vuelta. Fui pesado y molesto porque no pensé en otra persona que se pudiera hacer cargo, no solamente del arco, sino del vestuario. Tenemos chicos muy jóvenes que lo vieron atajar desde que eran chiquititos y necesitábamos una persona que pueda transmitir ese amor, esa pasión y poder controlar el vestuario» , confesó.

Respecto al estado del campo de juego del Estadio Municipal —afectado por el clima—, el técnico se mostró sereno. Recordó que las mejores versiones futbolísticas de Oeste durante el año se vieron justamente en canchas de césped, como contra Ferro o Talleres. «El estadio va a ser para los dos igual. Capaz que nosotros podemos ya quitar un poquito más de piernas de lo que puedan llegar a tener ellos, pero es como se dice: cuando las piernas no duran, es el corazón el que empuja. Este club y este equipo van a empujar con mucho corazón».
Finalmente, el DT dejó de lado cualquier tipo de polémica con la terna arbitral y enfocó toda la energía en la fiesta que prepara el barrio Valle C y Valle B. «Somos un club muy humilde, hacemos lo que podemos con el material y los chicos que tenemos. Somos la Cenicienta del cuento, llegamos hasta el final y la vamos a disfrutar y a afrontar como se merece. Estamos muy felices con eso», concluyó.

