La entrenadora Jessica Barría analizó el significado de este podio para el balonmano provincial y destaca la evolución de un grupo que compitió de igual a igual ante las potencias del país.

la Selección Femenina de Chubut logró un histórico tercer puesto en el torneo argentino de selecciones, el certamen más importante de la disciplina en el país. Tras vencer a Atlántica por 29-26, las dirigidas por Jessica Barría no solo se colgaron la medalla de bronce, sino que ratificaron el extraordinario momento que atraviesa el handball en la región.

«Teníamos hace bastante tiempo las ganas de hacer un podio en un Argentino y este año se nos dio. Estamos muy felices porque se trabajó para eso»

La entrenadora, referente del club Nueva Generación, destacó la heterogeneidad del plantel que logró la hazaña: «Tuve muchas chicas de Comodoro, otras siete u ocho del Valle y tres de la Cordillera. Fue un grupo muy sólido que entendió perfectamente lo que buscábamos».

Al analizar el nivel del torneo, Barría subrayó la importancia de competir de igual a igual con federaciones que tienen una estructura mucho más grande, como Femeval. «El nivel fue muy bueno. Si bien faltaron algunos equipos, nos tocaron partidos durísimos y demostramos que estamos a la altura de las mejores», sostuvo.

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Para Jessica, el ascenso al podio no es casualidad, sino el fruto de un trabajo sostenido durante años. «Desde 2012 que arranqué, el crecimiento ha sido enorme. Antes éramos siempre los mismos equipos, hoy tenés ocho o nueve equipos en mayores, tanto en mujeres como en varones, y las categorías formativas crecen constantemente. Esto para mí es totalmente positivo. Los profes están cada vez metidos, se capacitan todos y la verdad que si que ha crecido un montón», explicó.

La entrenadora también hizo hincapié en el rol de Comodoro Rivadavia como sede de eventos deportivos: «Somos una muy buena plaza. La organización, la infraestructura de los gimnasios y el trabajo conjunto con Comodoro Deportes hacen que los jugadores se sientan cómodos y puedan dedicarse solo a jugar».

Con una trayectoria curiosa —Barría no fue jugadora de handball, sino que llegó al deporte por su vocación como profesora de educación física—, Jessica destaca que la clave de este proceso es la capacitación y la pasión. «Cuesta a veces convencer a los chicos de que elijan el handball por sobre el fútbol, pero una vez que conocen el ámbito y el deporte, se enamoran», comentó.

Sobre su futuro al frente del equipo, la entrenadora prefirió la cautela, a la espera de definiciones dirigenciales tras el cierre del año de gestión, pero con la satisfacción del deber cumplido. «Apuntamos siempre para arriba, seguir trabajando en la proyección de las más chicas y mejorar cada día», cerró.