La Albirroja de Gustavo Alfaro resistió con el corazón en Boston, dejó afuera a una de las potencias mundiales desde los doce pasos tras igualar 1-1 y metió un batacazo.

En un cruce de dieciseisavos de final que en los papeles previos favorecía ampliamente a los europeos, Paraguay sacó a relucir su histórica garra y su orden táctico para neutralizar a Alemania, aguantar el 1 a 1 tras los 120 minutos de juego y terminar festejando una clasificación heroica en una definición por penales para el infarto.

El marcador se abrió a los 41 minutos del primer tiempo a favor de la Albirroja, gracias a una gran definición de Julio Enciso, que desató la euforia sudamericana en Boston. Sin embargo, la ventaja no duraría demasiado en el complemento: a los 54 minutos, el atacante alemán Kai Havertz puso la igualdad definitiva con la que concluiría el tiempo regular y la prórroga.

El planteo de Gustavo Alfaro volvió a dar frutos ante un gigante dormido: Alemania, que ya arrastraba dudas tras su caída ante Ecuador en la fase de grupos, nunca encontró los caminos claros para quebrar la resistencia paraguaya y terminó pagando caro su falta de efectividad en la tanda de penales (3-4). Con este resultado, la Albirroja se mete entre los 16 mejores del planeta y ya espera en octavos de final al vencedor del duelo entre Francia y Suecia.