En una definición vibrante, el equipo de MyL se consagró campeón del torneo Nacional de Clubes C20. Gonzalo Páez, director técnico del conjunto comodorense, celebró la conquista como la culminación de un camino marcado por la perseverancia y la convicción deportiva.

«Las sensaciones son de felicidad absoluta. Poner al club en lo más alto es una satisfacción muy grande; este título es el premio al trabajo y al proceso de tantos años», afirmó Páez en diálogo con CDP. Sobre el duelo definitorio, el estratega explicó que la clave estuvo en no desviarse del plan de juego: «Sabíamos que enfrentábamos a un rival muy físico, de mucho roce, pero nuestro foco fue intentar jugar siempre. Cuando el partido pedía luchar, luchamos, pero nunca dejamos de proponer nuestro futsal».

Lejos de sentir el peso de la localía, el plantel de MyL transformó el marco del público en un combustible extra. Para Páez, jugar ante su gente fue un factor determinante, especialmente en los momentos de mayor paridad: «Les dijimos a los chicos que aprovecharan la motivación de tener a sus familias y seres queridos cerca. Lo tomaron como un mimo, y cuando el partido se puso difícil, esa energía los impulsó a sacar fuerzas de donde no las había».

El entrenador reconoció además la responsabilidad que conlleva representar a Comodoro Rivadavia en el mapa nacional: «Sabemos que somos una potencia y que llevar nuestra bandera es una responsabilidad, pero es una responsabilidad muy linda».

El torneo no solo dejó alegrías deportivas, sino también un profundo vacío por la partida de Pablo Cárcamo, referente del futsal local, ocurrida en plena competencia. Para Páez, este golpe fue uno de los momentos más difíciles de afrontar al frente del grupo: «Compartí mucho tiempo con Pablo en Flamengo, él fue parte de mi cuerpo técnico cuando yo jugaba. Fue durísimo».

Páez relató la dificultad de mantenerse enfocado durante la semifinal, instantes después de aquel minuto de silencio que conmovió a todo el Club Huergo: «Costó volver a meter la cabeza en el partido, sobre todo para varios chicos que compartieron con él en la Selección. Pero tratamos de recordarlo como era: un tipazo, un buen compañero que siempre tenía un mate para dar. Creo que le pudimos rendir un lindo homenaje ganando como a él le gustaba: con un equipo de Comodoro que juega bien».

Con el trofeo ya en las vitrinas, MyL no baja la guardia. El cuerpo técnico ya planifica lo que resta del año, con el objetivo de mantener la competitividad en el torneo local y afrontar compromisos provinciales en las categorías formativas. «Seguimos trabajando para que los chicos crezcan; el objetivo es que el club sea protagonista en todas las categorías», concluyó Páez.